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Esmalte para cerámica

Tipos de esmalte para cerámica

El esmalte para cerámica es una de las formas más habituales en el acabado de piezas de arcilla. Se trata de un compuesto en suspensión, formado por cuarzo y diferentes materiales fundentes que aplican sobre la cerámica antes de introducirla en el horno.

Estos materiales fundentes bajan el punto de fusión del cuarzo provocando que se funda, lo que después, al enfriarse, formará una película semivítrea, similar al cristal, sobre la pieza. El esmalte hace que la superficie porosa de la cerámica se vuelva impermeable, por eso es el acabado habitual para elaborar recipientes destinados a contener líquidos o alimentos.

Cuáles son los tipos de esmaltes para usar en cerámica

Existen diferentes tipos de esmalte de cerámica, y se pueden clasificar según la temperatura que necesitan o según sus componentes.

Esmalte para cerámica de alta temperatura

Este tipo de esmaltes se producen a temperaturas de entre 1200 y 1300 °C y generalmente se usan para piezas de porcelana, gres, refractarios y sus diferentes variedades. Su aplicación se recomienda a pincel o con una pistola, cuando son superficies grandes, y sobre las piezas ya bizcochadas (es decir, que han pasado por una primera cocción de baja temperatura).

Esmalte para cerámica de baja temperatura

Se obtienen entre 950 y 1050 °C y son los esmaltes para cerámica artesanal más habituales. Además, se pueden encontrar en diferentes acabados como satinados, mate, transparentes, coloreados…, y se pueden combinar para conseguir la mejor decoración de la pieza. Se suelen vender en dos formatos, en líquido y en polvo, para mezclar con agua.

Esmaltes para cerámica metalizados

Esmaltes metalizados de venta en Diez Ceramic

Tipos de esmalte según su composición

En cuanto a los componentes del esmalte para cerámica se superen distinguir las siguientes variedades

  • Esmalte con plomo. Es transparente y deja a la vista la base de arcilla, aportando un bonito efecto de brillo, a la vez que aporta resistencia y dureza. Es de baja temperatura, y se lleva utilizando desde hace muchos siglos. En la actualidad se reserva para uso industrial.
  • Esmalte con estaño. Lleva óxido de estaño entre otros compuestos lo que le da a la pieza una cobertura de un color blanco opaco, que aporta luz a la superficie de la arcilla. Se comenzó a utilizar en el arte islámico.
  • Esmalte a la sal. El elemento principal era la sal, aunque en la actualidad suele sustituirse por bicarbonato porque el ácido clorhídrico que desprende la sal durante la cocción en el horno desprende gases muy tóxicos. Es un tipo de esmalte muy utilizado para uso alimentario, por su enorme resistencia.
  • Esmalte de cenizas. Se creó en China a partir de cenizas provenientes de plantas y maderas, por lo que se trata de un esmalte muy natural.
  • Esmalte de feldespato. Es de alta temperatura debido al feldespato, pero además cuenta con otros componentes como carbonato clásico o sílice. Son originarios de oriente.

Existen otros tipos de esmalte para cerámica con horno: alcalinos, bóricos, de zinc, todos ellos con cualidades diferentes. Si quieres elegir el mejor para tu cerámica casera, solamente deberás tener en cuenta la finalidad de la pieza (si es decorativa o para algún uso práctico) y el tipo de acabado que buscas. ¡Así de fácil!

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