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Técnica mishima en la cerámica: pasos a seguir

La técnica mishima de cerámica es muy antigua, pero se sigue utilizando en la actualidad para la decoración de piezas. El método es bastante sencillo, aunque se le puede dar el nivel de complejidad que el artista desee a medida que domina la técnica.

Qué es la técnica mishima y su resultado

La técnica mishima, también conocida como técnica zogan, surgió en Japón, se estima que entre los siglos XVI o XVII. Probablemente, fue adoptada por los ceramistas de Corea, y alcanzó su máximo esplendor en el período Koryo (935-1392), cuando se elaboraron cuencos con las características decoraciones de grullas. La técnica mishima consiste en realizar trazos con un objeto punzante sobre una pieza de barro dura, que se encuentre en dureza de cuero. Después esas marcas se rellenan con un engobe muy espeso que contraste en color.

Qué necesitas para poner en práctica esta técnica

La técnica mishima se puede llevar a cabo usando cera líquida como base, una emulsión con la propiedad de repeler, que protege las partes que no queremos que se decoren. Los materiales que vamos a necesitar son los siguientes:

  • Una pieza de barro (una taza, un cuenco, o una sencilla plancha de barro cuadrada o rectangular. Tiene que ser un barro de baja temperatura y en dureza de cuero).
  • Cera líquida.
  • Engobes de colores.
  • Una paletina y pinceles.
  • Esponja y agua.

El engobe debe estar hecho con la misma base del barro, así tendrán el mismo coeficiente de dilatación durante la cocción y habrá menos probabilidades de que aparezcan grietas o burbujas.

Pasos para emplear la técnica mishima en cerámica

El día anterior de la decoración cerámica, preparemos la pieza y la mantendremos semitapada para que pierda humedad, pero sin secarse por completo. Así lograremos la dureza de cuero. También podemos preparar los patrones o motivos que vamos a trasladar a la cerámica. Para ello lo dibujaremos en un papel de seda usando un lápiz de grafito.

  1. Agitamos la cera líquida y con ayuda de una paletina, aplicamos por la superficie una capa fina y uniforme. Aproximadamente estará seca en diez minutos.
  2. Ahora hay que trasladar el dibujo a la pieza de barro. Colocamos en papel de seda encima y frotamos con suavidad con ayuda de una cuchara para que quede perfectamente liso.
  3. Con un punzón marcamos los trazos y todos los detalles del dibujo presionando un poco. El surco que vamos dejando es donde entrará el engobe cuando lo apliquemos.
  4. Aplicamos el engobe empleando un pincel. Para que la pieza no absorba demasiado rápido el producto, es fundamental que el barro no esté demasiado seco.
  5. Una vez se haya secado el engobe, retiramos los restos usando una esponja húmeda. Hay que hacerlo con mucho cuidado para no eliminar el engobe de las ranuras.
  6. Dejamos que seque la pieza, y cocemos a 980 ºC. Esto hará que la cera se queme.
  7. El último paso es aplicar el esmalte para darle brillo o cualquier otro tipo de acabado.

La técnica mishima para cerámica requiere delicadeza y precisión, y es justo este detalle lo que va a marcar la diferencia.

2 Comments

  • Yolanda

    Que clase de pintura necesito usar en porcelana

    27 agosto, 2022 at 8:20 pm

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