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Conos Seger o pirométricos

Los conos Seger se inventaron hace más de un siglo y, desde entonces, se llevan utilizando como un método sencillo y certero para controlar la temperatura del horno durante el proceso de cocción.

Qué son los conos Seger

Los conos Seger, o conos pirométricos, fueron inventados en 1886 por un ceramista alemán llamado Hermann August Seger, de quien recibieron su nombre a partir de entonces. Consisten en unas pequeñas pirámides fabricadas con una pasta, mezcla de arcilla y fundentes, como esmalte, de forma que, a determinada temperatura, comienzan a fundirse y doblarse sobre sí mismas.

Existen conos para todas las temperaturas, con mayor y menor resistencia, que se clasifican según números. Las tablas de los conos Seger indican cuál hay que usar para cada temperatura. Se colocan dentro del horno, delante de la mirilla, para poder ir vigilando a medida que aumenta la temperatura. Cuando comienzan a doblarse, significa que se ha obtenido la temperatura prevista.

Para qué sirven

Estos conos de barro sirven para controlar y medir el estado de cocción de la arcilla en el horno. Los propios conos son de cerámica cocida, y se colocan dentro del horno para que sirvan como testigos. Con el calor, se van deformando hasta derretirse. Esta deformación está relacionada con una temperatura máxima del horno, así como con el tiempo de cocción.

Los conos pirométricos están diseñados para ofrecer diferentes rangos de medidas de calor. El abanico estándar para cerámicas no industriales abarca desde el cono 022 hasta el 12, y cubren cuatro niveles de cocción: ultrabajo, bajo, intermedio y alto. El cono 6 de cerámica es uno de los más representativos para las cocciones intermedias.

La numeración de los conos no solo sirve para indicar la temperatura final, sino también la velocidad de calentamiento del horno.

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Cómo usar los conos pirométricos correctamente

Los conos pirométricos tienen que colocarse en un ángulo de inclinación sobre la vertical de unos 8º aproximadamente. Para eso, la base suele incluir un corte con este desnivel. Además, tienen que estar bien asegurados con pasta refractaria para que se mantengan estables dentro del horno.

Por lo general, los conos Seger se emplean en las primeras cocciones, cuando todavía no se conocen bien los tiempos del horno. Son de gran ayuda para correlacionar la temperatura que indica el termostato o el pirómetro digital, con la deformación de los conos. Después de varias cocciones, el ceramista ya puede interiorizar la información y dejar de utilizar los conos.

Aun así, se recomienda mantener su uso para tener una mayor seguridad de que la cerámica alcanza la temperatura correcta. Además, también son muy útiles para garantizar una óptima maduración de los esmaltes. Los conos pirométricos ayudan a controlar el proceso de cocción con exactitud para evitar tanto la infracocción como la sobrecocción.

En la actualidad contamos con tecnologías que ponen a nuestra disposición controladores de temperatura digitales de gran precisión. De esta forma podemos programar la cocción regulando incluso el ritmo del incremento de la temperatura. Por eso, con los hornos eléctricos modernos, se puede prescindir de los conos, aunque siguen siendo testigos infalibles del buen o mal funcionamiento del aparato.

Los conos Seger son el sistema más empleado para medir el efecto del calor y obtener una cocción perfecta en función del efecto deseado. Si te interesa el mundo de la cerámica, no te lo pienses más y busca algún taller especializado en tu ciudad.

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