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Colores óxidos metálicos en cerámica: cómo conseguirlos

Los colores óxidos metálicos son comunes en la cerámica, y los más conocidos de los diferentes tipos que podemos utilizar. Veamos qué son exactamente y cómo los puedes conseguir para hacer creaciones únicas.

Qué son los óxidos cerámicos en cerámica

El barro cocido fue uno de los primeros materiales utilizados por el ser humano para construir y también para crear objetos de menaje. El barro por sí solo no es suficiente para crear algo como un cuenco, necesitamos que se desarrolle un proceso químico que convierta el barro en cerámica, y es aquí donde entran en juego los óxidos metálicos.

Un óxido metálico es la combinación del oxígeno con un elemento de los que integran los metales de la tabla periódica, como el hierro o el cobre. En función de la combinación escogida, obtendremos unos resultados u otros.

Cómo aplicar los óxidos en cerámica

Se emplean, sobre todo, para aportar color, y hay diferentes técnicas para hacerlo. Una opción es trabajar el color directamente en la masa, añadiendo los óxidos a la pasta para conseguir que el producto final sea del color deseado, sin necesidad de tener que aplicar después un proceso de pintado o esmaltado.

Otra alternativa es hacer uso de las pátinas, pero también se puede pintar con los óxidos la superficie (sobrecubierta o bajocubierta). Por último, se puede añadir a modo de colorante al vidriado, ya que esto apenas modifica la estructura del esmalte.

Los óxidos metálicos son muy populares, especialmente en su versión para añadir color a la cerámica. Esto nos permite encontrarlos en varios formatos.

  • En polvo, que pueden usarse solos o en combinación con un óxido metálico fundente.
  • En suspensión, que se diluyen con agua y se pueden aplicar directamente con pistola o pincel.
  • Acuarelas, ceras, lápices y rotuladores cerámicos. Permiten al ceramista hacer diseños con todo lujo de detalles.

Qué óxidos metálicos usamos

Óxidos metálicos fundentes

Su función es rebajar el punto de fusión de la mezcla. Esto consigue que todos los componentes se fundan de manera homogénea durante el proceso de cocción y se integren para formar un vidriado.

Algunos de los óxidos metálicos que puedes utilizar con finalidad fundente son el óxido de calcio, el estroncio o el óxido de magnesio.

Óxidos metálicos para opacificar

Los opacificantes acaban con la transparencia natural de los vidriados y permiten obtener superficies opacas. Algunos de los metales que se pueden utilizar para conseguir este resultado son el cinc, el estaño y el titanio.

Óxidos metálicos para colorear

Se emplean en el proceso de creación de las piezas para aportar color, y se han usado desde hace miles de años. Buena prueba de ello es que se ha comprobado la presencia de óxido de estaño en cerámica de gran antigüedad.

En función del color que se desee para la pieza, se añadirá un metal u otro:

  • Hierro: según la carga empleada, podemos obtener tonos que van desde el rojo al marrón.
  • Cobre: si la carga es grande, los tonos conseguidos son más bien ocres, pero con esmalte plúmbico el tono tira más a un verde nacarado.
  • Manganeso: nos permite obtener una amplia gama de marrones en función de la carga utilizada.
  • Cromo: aporta un espectacular tono verde.
  • Cobalto: pasa desde el azul brillante a un azul grisáceo y un azul casi negro.
  • Níquel: nos permite dar a las piezas un tono aceituna más o menos intenso.

En cuanto al porcentaje de óxido utilizado, las cantidades mínimas están entre 0,2 y 1 gramos. El límite de saturación puede variar mucho, el más bajo es el del óxido de cobalto, que es de 2 gramos, y el más alto es el del cobre y el manganeso, con 12 gramos.

 

Los colores óxidos metálicos consiguen que una sencilla creación de cerámica se transforme en algo único. Si necesitas productos para seguir innovando en tu proceso creativo con este material, nos tienes a tu disposición.

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